El acontecimiento del siglo

A nivel mundial, nunca se había creado tanta expectativa como cuando se supo que, a través de un complejo proceso de clonación, era posible reproducir una copia en vivo del genial compositor Wolfgang Amadeus Mozart fallecido en 1791. Y así se hizo a pesar de las numerosas opiniones procedentes de toda clase de sectores que esgrimían una gran variedad de argumentos éticos, filosóficos, deontológicos y religiosos – Estais jugando a ser Dios y eso pasará factura ! -. Lo más duro fue lograr que comprendiera la mayoría de avances de la ciencia a través de los siglos – No soy idiota ! se lo que es un actor pero a ese hombre le atravesó una espada, se lo que he visto ! – Esto era un culebrón. Nadie se atrevió con Internet pero con algo de tesón pudo encajar lo que es el cine. Poco tardó en ver Amadeus la película de su vida: – Yo no me río así esto es un escándalo. – Pero tuvo que admitir que Sallieri le daba un poquito de pena.

Llegado el momento de la verdad sucedió lo inesperado: Cuando tuvo que finalizar el legendario requiem inacabado a causa de su prematura muerte decepcionó a propios y extraños. El resultado era incongruente no solo al nivel de su genio sino al nivel de un compositor del montón. Tanto fue así que empezaron a dispararse los rumores de fraude, que si han cogido un tio cualquiera y lo han vestido de época, que si no se parece al retrato etc.. vamos que este no es Mozart. Un grupo de expertos imparciales le hicieron toda una serie de pruebas para ver si por lo menos sabia algo de música ya que las partituras incitaban a pensar que se habian rellenado aleatoriamente como quien hace un test del que no tiene ni idea. El resultado fue positivo, para Mozart que lo pasó con éxito, para los científicos añadia nuevas dudas, se equivocaron de compositor ? las comparaciones de ADN lo desmentian… era una copia defectuosa o sencillamente se le acabó el talento antes de morir ?...

Ante los sucesivos fracasos abandonó el réquiem y se puso componer obras nuevas la mayoría bastante mediocres aunque musicalmente apreciables, parecía haberse convertido en un buen compositor pero lejos del genio que le caracterizaba, excepto en una pieza de piano que estaba a la altura de lo esperado y además era coherente con su estilo solo que duraba apenas un minuto. Disipó las dudas respecto a si era Mozart pero no aplacó la decepción que supuso el chasco del réquiem. Cansado de ser el bicho raro, pues difícilmente iba a encajar socialmente alguien que consideraba que un microondas era un artefacto del diablo, acabó retirándose llevando una vida discreta y lejos del mundanal ruido murió ,dicen que de pena a los cincuenta y pocos.

El misterio de la aparente pérdida de talento, sigue copando numerosas tertulias en todo el mundo.

Según la iglesia fue un castigo - Por jugar a ser Dios.

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