Yo la quería.
Ella sabía como petar el disco duro de la comisaría. Y lo hizo.
Ella pensaba que todos los delitos prescriben.
Ella traficaba con emociones.
Ella nunca decía que no a una buena dosis de sonrisa química.
Ella vendía calcomanías con droga en las puertas de los colegios.
Ella pretendía que todo el mundo estuviera a sus pies.
Ella era poesía ardiendo.
Ella podía tumbar a un camionero en un duelo de chupitos.
Ella sabía mostrar tan solo lo que cada uno quería ver.
Ella tenía cuatro tatuajes.
Yo la quería. Hasta que vi que algo no funcionaba del todo bien.
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